Llevar a Nobunaga hasta la unificación en esta edición occidental exige verdadera resistencia: desarrollar feudos, urdir alianzas, reclutar ejércitos y decidir por turnos, daimio tras daimio, por todo el archipiélago. La masa de provincias y los parámetros afinados alargan cada partida, mientras los escenarios y señores renuevan el reto. Ese volumen estratégico le conserva su aura de epopeya de gestión interminable entre los aficionados al género.