Dos títulos de la saga más desquiciada del género reunidos en un mismo soporte, ofreciendo decenas de horas de caos urbano, humor desorbitado y misiones delirantes. Saltar de un episodio a otro y encadenar los delirios brinda una diversión desenfrenada y sin fin. Generoso, nervioso e hilarante, un cofre ideal para descubrir o redescubrir un sandbox que no teme a nada, sobre todo en cooperativo.
Meter los dos primeros Saints Row en un mismo estuche alinea dos parques urbanos donde el caos no se detiene: guerras de bandas, profunda personalización del personaje y cooperativo en línea. Cerrada la trama, la ciudad sigue ofreciendo actividades absurdas y desafíos que desbloquear. Esa libertad desenfrenada, duplicada en dos títulos, garantiza horas de jaleo gozoso.