Viajar de una época a otra, reventar enemigos estrafalarios y toparse con un humor omnipresente: este FPS nunca se toma en serio, y esa es su mayor fuerza. El modo multijugador, rebosante de personajes y opciones delirantes, convierte cada partida en un caos hilarante. Nervioso, generoso y completamente descomplejado, un placer entre amigos y un referente del género en consola.