El comienzo de una saga atemporal. Poner bombas, atrapar enemigos, recoger power-ups. En multijugador es pura magia social. Uno de los conceptos más elegantes de los videojuegos.
Vuestro veredicto
Categoría
Acción4 jugadores3+
Descripción
Juego de acción con Bomberman colocando bombas en laberintos, versión europea. Editado por Hudson Soft, lanzado en Europa en 1992. Bomberman cenital, bombas, potencia mejorable, multijugador cinco jugadores. Versión europea de Bomberman como Dynablaster en NES.
Análisis de Dynablaster
3/5
Dir. artística
★★★★★
"Pulida"
3/5
Música
★★★★★
"Memorable"
1/5
Historia
★★★★★
"Anecdótico"
Jugabilidad
"Excelente"
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Colocar una bomba, correr a cubierto y ver cómo la onda abre paso o atrapa a un rival: el bucle engancha desde la primera sala y no suelta. La tensión sube con cada muro que cae, y el multijugador convierte el salón en un campo de minas hilarante. Estrategia inmediata y caos jubiloso, un pilar imperecedero del juego en grupo.
Adicción
"Obsesivo"
Colocar una bomba, abrir un muro y huir antes de la onda expansiva: el bucle se lee en pocos segundos y cada planta superada libera un bonus que refuerza el alcance o la cadencia. Despejar el laberinto para encontrar la salida instala un ritmo metódico extrañamente cautivador. La repetición de las salas acaba notándose, pero esa subida de poder progresiva conserva un atractivo indudable.
Cambio de nombre europeo tardío de Bomberman, distribuido por Ubi Soft en Francia y varios editores en Europa. El rebranding 'Dynablaster' permitió a la licencia respirar en territorio PAL, donde Bomberman costaba existir. El cartucho PAL es notablemente más raro que las versiones japonesas y la identidad gráfica distinta (carátula EU) lo convierte en pieza interesante para los coleccionistas Bomberman europeos.
La diversión en grupo
Pionero de la colocación de bombas en laberinto, que cobra todo su sentido en grupo cuando os atrapáis mutuamente en una rejilla plagada de muros destructibles. La competición es pura y legible: poner una bomba en el sitio justo, anticipar la huida del otro y coger el potenciador adecuado lo decide todo. Imprevisible y nervioso, dispara explosiones vengativas y risas, perfecto para asaltos cortos y endiablados.
¿Merece la pena jugar a Dynablaster en 2026?
Bomberman en NES marca el inicio de una saga atemporal. Colocar bombas, atrapar enemigos, recoger mejoras y buscar la salida oculta en cada pantalla: el concepto posee una rara elegancia lúdica. El modo en solitario es más tranquilo y estratégico que sus secuelas multijugador, pero leer el tablero sigue siendo un placer. Es uno de los conceptos más puros y reproducibles de la historia de los videojuegos. Para los fans del clásico Hudson, los amantes de la acción de puzle y los coleccionistas del patrimonio NES, sigue siendo hoy un cartucho fundamental, especialmente para comprender el nacimiento de un icono.