Secuela directa de Takedown, que introduce la mecánica del tráfico en sentido contrario y modos competitivos enriquecidos. Tan divertido y técnico como su predecesor con contenido superior. Uno de los dos picos indiscutibles de la serie junto a Burnout 3.
Vuestro veredicto
Categoría
Carreras4 jugadores7+
Pantalla dividida
Descripción
Lanzado en 2005, esta secuela directa de Takedown introduce el «traffic checking»: la posibilidad de utilizar a los vehículos civiles que circulan en tu mismo sentido como proyectiles contra los rivales. Un cambio polémico que empuja la saga aún más lejos en el exceso arcade.
Análisis de Burnout Revenge
MAX
Dir. artística
★★★★★
"Icónica"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
1/5
Historia
★★★★★
"Anecdótico"
Velocidad vertiginosa, desenfoque de movimiento y choques espectaculares filmados a cámara lenta: todo celebra la colisión como un auténtico fuego artificial. El brillo de los escenarios atravesados a toda velocidad refuerza la sensación embriagadora. Ese derroche visual, nervioso y legible, hace de cada accidente una cima de puesta en escena.
Sobrecargada, la selección licenciada apila punk, rock y electro para acompañar la velocidad extrema y los carambolazos espectaculares de las carreras. Los temas nerviosos disparan la adrenalina y se pegan al frenesí de los choques. Esa energía sonora rabiosa, en perfecta sintonía con el arcade puro del juego, electriza cada segundo de juego.
Jugabilidad
"Magistral"
Embestir a los vehículos lentos que circulan en tu sentido desata un derroche de velocidad y caos perfectamente dominado. El boost permanente, los atajos y los choques amplificados llevan la adrenalina aún más lejos que sus predecesores. Espectacular y de una legibilidad asombrosa pese al frenesí, sigue siendo un desahogo de pilotaje tremendamente satisfactorio mando en mano.
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Embestir el tráfico en el sentido de la marcha para usarlo como proyectil: ese hallazgo multiplica el caos y la sensación de velocidad pura. Takedowns devastadores, atajos suicidas y turbo ininterrumpido convierten cada carrera en una marea de adrenalina. Frenético, brutal y espectacular, un desahogo arcade que no da ni un segundo de tregua.
Adicción
"Obsesivo"
Incrustar el tráfico en el sentido de la marcha y desencadenar colisiones en cadena espectaculares lleva aún más lejos la toma de riesgo gozosa de la saga. Encadenar takedowns y atajos para llenar la puntuación reaviva sin cesar las ganas de una vuelta mejor. La fórmula se gasta algo rápido, pero ese aluvión de velocidad y chapa abollada conserva una intensidad inmediata y tenaz.
Secuela de la carrera arcade de Criterion que lleva la agresividad y el tráfico embestible a un paroxismo, prolongando el espíritu destructivo de la serie. Aún común en Occidente, su interés reside en esa continuidad de una estirpe apreciada más que en la rareza. Una pieza accesible para aficionados a la velocidad y al carnicería vial que quieren completar la serie Burnout en la consola.
La diversión en grupo
Carrera donde el tráfico se vuelve arma: embistes a los coches inocentes para lanzarlos contra tus rivales, en un caos calculado de júbilo raro. La competición mezcla pilotaje, agresividad y oportunismo, y cada derribo bien sentido desata gritos alrededor de la pantalla. Brutal y legible, convierte cualquier carrera en un ajuste de cuentas hilarante que se repite al instante por la revancha.
¿Merece la pena jugar a Burnout Revenge en 2026?
Lanzada en 2005 en PS2, la secuela de Criterion prolonga la fórmula de Takedown abriéndola más al tráfico, ya que ahora la mayoría de los vehículos en el mismo sentido se pueden golpear sin perder el control. Esa idea aún divide a la base. La sensación de velocidad, los modos Crash ampliados y la puesta en escena de las colisiones siguen siendo de primer nivel, y los circuitos urbanos aportan variedad. Hoy es una excelente puerta de entrada al universo Burnout.