Una secuela más pulida de Extreme-G. El nuevo motor mejora la legibilidad de los circuitos, las armas hacen más daño y el plantel de motos crece. La sensación de velocidad sigue siendo desquiciada y enlazar trazadas con seguridad resulta muy satisfactorio.
Vuestro veredicto
Categoría
Carreras1 jugador7+
Pantalla dividida
Descripción
Secuela de Extreme-G con nuevos circuitos futuristas más elaborados y armas aún más devastadoras. Editado por Acclaim, lanzado en 1998 en Europa, Norteamérica y Japón. Nuevas arenas en forma de tubo, gráficos mejorados, motos adicionales por desbloquear y multijugador para dos jugadores.
Análisis de Extreme-G XG2
4/5
Dir. artística
★★★★★
"Llamativa"
4/5
Música
★★★★★
"Excelente"
1/5
Historia
★★★★★
"Anecdótico"
Extreme-G XG2 lanza la carrera de motos antigravedad a un futuro neón acelerado: circuitos tubulares luminosos, estelas de velocidad y bólidos perfilados en una estética sci-fi flamígera. La dirección artística prioriza la sensación de velocidad extrema y el vértigo de los trazados imposibles. Una dirección artística nerviosa y llamativa, digna heredera del racing futurista en N64.
La banda sonora electrónica late al ritmo de la velocidad extrema: capas techno, beats tensos y crescendos que acompañan el rugido de las motos antigravedad. La música refuerza el ambiente sci-fi neón y la adrenalina del vértigo a alta velocidad. Un acompañamiento enérgico e hipnótico, hecho para el racing futurista.
Tirada japonesa Acclaim Japan de diciembre de 1998, distribuida localmente con portada íntegramente traducida a kanji y katakana y un cuadernillo de pilotos que incluye ficción extendida propia del mercado japonés. Más escasa que las versiones occidentales debido a un mercado japonés casi inexistente para las carreras futuristas occidentales, el cartucho japonés se ha convertido en objetivo preciso para coleccionistas Acclaim especializados en variantes asiáticas.
¿Merece la pena jugar a Extreme-G XG2 en 2026?
Extreme-G XG2 afina la fórmula del primer episodio y da a la carrera futurista N64 verdadera entidad. Los circuitos ganan legibilidad gracias a un motor nuevo, las armas pegan más y las motos se diferencian mejor. La sensación de velocidad sigue siendo vertiginosa, casi alucinatoria a alto nivel, y la confianza al encadenar curvas aporta verdadera satisfacción. Sin igualar la pureza de F-Zero X, mantiene su sitio como racer arcade nervioso. Para amantes del género, un desvío defendible.