El roguelike que convirtió a los escépticos. Cada intento de huida cambia las cosas con las bendiciones, y la narrativa se teje entre muertes sin pesar jamás. Combate ágil y un bucle que reinicias casi por instinto.
Vuestro veredicto
Categoría
Roguelike1 jugador12+
Descripción
Zagreo, hijo de Hades, intenta huir del Inframundo, muriendo y renaciendo en cada intento. Editado por Supergiant Games, lanzado en todo el mundo en 2020. Partidas cortas y cambiantes, dones de los dioses del Olimpo, seis armas y una historia que avanza con cada muerte.
Análisis de Hades
MAX
Dir. artística
★★★★★
"Icónica"
MAX
Música
★★★★★
"Legendaria"
4/5
Historia
★★★★★
"Cautivador"
El Inframundo nunca fue tan flamante: retratos pintados a mano, rojos incandescentes y personajes de carisma inmediato dan cuerpo a la mitología griega. Esa riqueza gráfica, unida a una legibilidad de combate impecable, explica que vuelvas una y otra vez.
Darren Korb electriza el Inframundo con un rock-metal teñido de world music, guitarras mordientes y la voz de Ashley Barrett que atraviesa las capas. Cada intento reaviva la energía, como una banda sonora hecha para morir y empezar de nuevo sin hastío. Esa unión de mito griego y riff moderno galvaniza las huidas de Zagreus y no ha perdido nada de su ímpetu.
Jugabilidad
"Magistral"
Reiniciar una huida nada más morir, sin pensarlo: el bucle engancha desde la primera partida. El combate, ágil y perfectamente legible, se reinventa en cada intento gracias a las Bendiciones y a seis armas muy marcadas. La repetición de escenarios se nota, pero el progreso siempre significativo y la escritura vívida barren la objeción. Una puerta de entrada ideal al roguelite.
Diversión
"Desde los primeros segundos"
Esquivar con un dash, encadenar ataques, caer y volver de inmediato: el ritmo no decae jamás. Cada muerte desbloquea un diálogo, un arma, un poder, así que el fracaso alimenta el avance. La nervadura de los combates y la subida de poder forman un bucle que reinicias una vez más, y otra.
Adicción
"Obsesivo"
Morir no es un final sino un reinicio inmediato: subes a la superficie, charlas con el panteón y vuelves a bajar mejor equipado. La construcción por dones reconfigura la partida sala a sala, y la historia avanza incluso al fracasar. Ese bucle de 'fracaso útil' convierte el roguelike en un relato cuyo siguiente capítulo ansías. La rejugabilidad sigue siendo ejemplar; la repetición de las primeras salas puede pesar en sesiones muy largas.
Surgido sin ruido en acceso anticipado antes de volverse un fenómeno, Hades esconde tras su fama de roguelike de acción un logro poco celebrado: su escritura. Cada muerte hace avanzar el relato y los personajes evolucionan a lo largo de cientos de intentos. Se recuerda el combate y se subestima cuánto se entrelaza la narrativa con el bucle. Merece redescubrirse por ese oficio narrativo, ideal para quien cree odiar morir una y otra vez.
¿Merece la pena jugar a Hades en 2026?
Hades redefinió lo que un roguelite podía contar. Su bucle de muerte y renacimiento, lejos de ser punitivo, se vuelve un motor narrativo donde cada fracaso hace avanzar la historia. El combate, ágil y claro, se renueva con las bendiciones de los dioses y seis armas de estilos bien marcados. La escritura, el doblaje y la dirección artística de Supergiant dan al género un alma poco común. Cabe reprocharle cierta repetición de los escenarios, pero la progresión siempre significativa barre la objeción. Accesible sin ser fácil, es una puerta de entrada ideal al roguelite y un título que no ha envejecido nada.