Soltar al jugador en un mundo postapocalíptico abierto, sin camino marcado, anima a vagar libremente a bordo de tanques que se personalizan pieza a pieza. Reclutar compañeros variados, cazar jefes opcionales y mejorar los vehículos añaden objetivos facultativos que se extienden mucho más allá de la trama principal. Esa libertad, inusual para la época, da a este RPG poco conocido fama tenaz de joya generosa para explorar sin prisas.