Llevando la simulación a un nivel superior, este cuarto volumen profundiza la construcción, la diplomacia y el mando de ejércitos hasta que cada turno hierve de decisiones. Erigir una China unificada exige decenas de horas de administración paciente, entre desarrollar ciudades, gestionar oficiales y batallas más sutiles. La abundancia de parámetros y escenarios alimenta una rejugabilidad casi infinita, por lo que los estrategas curtidos aún lo tienen en alta estima.