Una moral cuestionable
Para salvar a su novia, el héroe acepta ponerse una máscara maligna que multiplica su fuerza a cambio de cierto control sobre su mente, y luego parte a hacer papilla a hordas de criaturas en escenarios saturados de hemoglobina. El amor lo justifica todo, según parece, hasta un pacto turbio con un artefacto poseído y un gusto marcado por la carnicería, asumido sin pestañear.