Violencia sin complejos, humor mordaz, decisiones morales turbias: algunos juegos hicieron de la provocación su sello. Este Top 50 reúne los títulos retro que incomodaron, a veces censurados, a menudo de culto. RomWize los analiza sin tabúes, cada uno con su nota reevaluada, sus versiones, su rareza y su cotización de coleccionista.
"Todo el universo se sostiene sobre una rutina que nunca cuestionas mientras juegas: atrapas criaturas salvajes, las encierras en bolitas y luego las envías a pelear en tu lugar para convertirte en el mejor. Vendida como una gran historia de amistad, la aventura consiste sobre todo en coleccionar seres vivos y hacerlos combatir, algo que arranca una sonrisa al mirarlo con perspectiva."
"Todo el universo se sostiene sobre una rutina que nunca cuestionas mientras juegas: atrapas criaturas salvajes, las encierras en bolitas y luego las envías a pelear en tu lugar para convertirte en el mejor. Vendida como una gran historia de amistad, la aventura consiste sobre todo en coleccionar seres vivos y hacerlos combatir, algo que arranca una sonrisa al mirarlo con perspectiva."
"So pretexto de escalar en el hampa, tomas prestados los coches ajenos, despistas a la policía y zanjas cada disputa a tiros, todo en metrópolis abiertas hechas para el caos. El juego no oculta su ironía, pero la emoción de la libertad total te hace aceptar sin pestañear una rutina diaria de delitos encadenados con una sonrisa algo culpable."
"Una bruja elegante que pulveriza enjambres de ángeles celestiales entre poses sugerentes: dicho así, la estampa resulta algo desconcertante. Durante la partida, sin embargo, asumimos cada combo extático como una evidencia con estilo, sin preguntarnos si esas criaturas del Paraíso merecían tal final. El contraste entre la gracia exhibida y la masacre alegre es lo que da sabor al espectáculo."
"Dotado de poderes sobrenaturales y de una daga bien afilada, atraviesas una ciudad corrupta en nombre de la justicia y la venganza. El juego, sin embargo, mide tu «caos» con cada garganta que cortas, como recordándote en voz baja que el hombre de las sombras deja sobre todo un reguero de cadáveres. Salvar a la heredera multiplicando asesinatos: la contradicción arranca una sonrisa."
"Dotado de poderes sobrenaturales y de una daga bien afilada, atraviesas una ciudad corrupta en nombre de la justicia y la venganza. El juego, sin embargo, mide tu «caos» con cada garganta que cortas, como recordándote en voz baja que el hombre de las sombras deja sobre todo un reguero de cadáveres. Salvar a la heredera multiplicando asesinatos: la contradicción arranca una sonrisa."
"Salvar la galaxia mientras acumulas puntos del Lado Oscuro: una contabilidad moral bastante cómica. En cada diálogo el juego ofrece ser noble o ruin, y te sorprendes eligiendo la réplica cruel solo por ver, o por desbloquear un poder. Vestir el manto del héroe virtuoso mientras cultivas con método tu mitad oscura es un contraste que la saga asume con cierto deleite."
"El torneo de artes marciales más famoso del género destaca sobre todo por su recompensa final: una vez derribado el rival, el juego te invita cortésmente a rematarlo con una ejecución tan ingeniosa como sangrienta. Se presenta como una competición deportiva, pero buena parte de la diversión consiste en cuidar la coreografía del golpe de gracia, que ejecutas con el corazón ligero."
"Ganar el combate no basta: aún hay que rematar al rival ya vencido con una ejecución de una inventiva sangrienta asombrosa. Memorizamos la combinación de botones como una figura obligatoria y saboreamos ese final anatómico sin verle ya la menor crueldad. Convertir una demolición meticulosa del cuerpo humano en recompensa merecida tiene algo irresistiblemente desinhibido."
"Para salvar un mundo devastado, reclutas demonios mediante la charla, los halagas, los ganas… para luego fusionarlos sin reparos y obtener otros más fuertes. El compañero de ayer es la materia prima de hoy, y optimizas tus sacrificios como una receta de cocina. Esa ternura de fachada hacia criaturas que reciclas al instante invita a una sonrisa algo avergonzada."
"El torneo de artes marciales más famoso del género destaca sobre todo por su recompensa final: una vez derribado el rival, el juego te invita cortésmente a rematarlo con una ejecución tan ingeniosa como sangrienta. Se presenta como una competición deportiva, pero buena parte de la diversión consiste en cuidar la coreografía del golpe de gracia, que ejecutas con el corazón ligero."
"Encarnar a civiles atrapados en una ciudad sitiada obliga a decisiones que preferiríamos no tomar nunca: saquear la casa de una pareja anciana, negar ayuda a un vecino, incluso robar para sobrevivir. Acorralados por el hambre y el frío, racionalizamos cada hurto como necesidad. El malestar nace justo de que el juego nunca premia la crueldad: se limita a hacernos entender cuánto puede ensuciar las manos la mera supervivencia."
"Sobrevivir a un internado inglés parece una causa noble, pero el método se reduce a disparar tirachinas, plantar petardos y dominar el patio a base de peleas. Presentado como la revancha de un chaval acosado, el día a día consiste en convertirte tú mismo en el pequeño terror del colegio, algo que logras con una sonrisa algo culpable."
"El inmenso campo de juego invita a hacer de todo, y enseguida optas por robar coches, cumplir encargos para criminales y convertir el tráfico en un caos. El guion lo viste todo de ascenso en el hampa, pero la libertad ofrecida funciona sobre todo como un permiso oficial para encadenar delitos, algo que te concedes con un deleite del todo pixelado."
"El sueño declarado cabe en dos palabras: ser Maestro Pokémon. En la práctica atrapas animales salvajes dentro de pequeñas bolas, los acumulas por docenas y los mandas a aporrearse hasta el desmayo para ganar medallas. La aventura es tan entrañable que pasas por alto de buena gana esa afición a coleccionar criaturas de combate, enternecido más que incómodo."
"Bajo el uniforme de un inspector íntegro en el Los Ángeles de posguerra, perseguimos el crimen con seriedad… mientras arrasamos alegremente con media ciudad en cada persecución y apretamos a los testigos con una dureza a veces expeditiva. El jugador asume esa rectitud aparente sin reparar en los destrozos que siembra. El contraste entre el defensor de la ley y el conductor que arrasa las aceras invita a sonreír."
"Convertirse en el mejor entrenador se apoya en una rutina que nadie cuestiona mientras juega: cruzarte con criaturas salvajes en plena naturaleza, debilitarlas a base de combates y luego encerrarlas en una bola para completar una colección. Vendido como una gran aventura entre amigos, el pasatiempo consiste en reunir un equipo de luchadores capturados, y aun así a nadie deja de encantarle."
"Pionero de un largo linaje, el título instala ya su lógica más inquietante: charlas con los demonios que encuentras, los ganas con halagos o amenazas y luego los fusionas sin remordimientos para forjar otros más fuertes. Salvar el mundo pasa aquí por la gestión desacomplejada de un rebaño de aliados reducidos, en el fondo, a simples materiales de fabricación."
"Convertirse en el mejor entrenador se apoya en una rutina que nadie cuestiona mientras juega: cruzarte con criaturas salvajes en plena naturaleza, debilitarlas a base de combates y luego encerrarlas en una bola para completar una colección. Vendido como una gran aventura entre amigos, el pasatiempo consiste en reunir un equipo de luchadores capturados, y aun así a nadie deja de encantarle."
"Bajo su aspecto adorable, la aventura consiste en fundar una secta, adoctrinar a tiernos animalitos, exigir su devoción y, llegado el caso, sacrificar a unos cuantos para ganar poder. Gestionamos este rebaño de fieles con la buena conciencia de un pastor atento, mientras lo explotamos sin pudor. El contraste entre la encantadora dirección artística y la mecánica de gurú oportunista resulta francamente delicioso."